Penas cíclicas…

No puedo creer lo patético que puede ser el ciclo de penas que me empeño en vivir. Haciendo aseo en mi disco duro, encontré en mi carpeta personal que el 10 de Octubre del año pasado escribí lo siguiente por ahí en cualquier vulgar hojita de Word:

Había prometido que la tristeza no iba a gobernar mi alma nunca más. Sin embargo, hoy ha dado un golpe de estado a mi corazón y se ha tomado el poder completamente. Me gusta darme cuenta que aún quedan rastros de inocencia dentro de mí, que aún creo a conciencia en los finales felices así cada día que pase todo me grite lo contrario… aunque también me doy cuenta y me da tristeza, que mi extraño corazón no encuentra felicidad con nada ni con nadie. Me miento a mi misma. Si encuentra la felicidad, pero es que la felicidad son instantes… y ya. Lo que duele es aceptar haber perdido, aceptar que no soy capaz de mantener estable la felicidad, no en extremos, si no planita, como una corriente de viento estable. No soy capaz de ser lo suficiente, como para que un corazón que me hace feliz sea feliz con el mío… no soy capaz de conformarme con lo que puedan darme (con lo que tal vez merezco) si no que soy ilusa y pretendo un poquito más, por ejemplo, pretendo que me quieran un tris.

Me duele el cuerpo y lo que seguramente es el alma… repartida por cada rincón de esta pobre y usada maga… de esta obtusa y estúpida princesa. No quiero tener corazón… no quiero. No quiero sentir nada, no quiero respirar así hondo como suspirando, como doliendo el pecho de tanta miseria que yo misma he creado para mi. Seguramente lo mejor es lo más doloroso. Las vainas que uno no entiende con claridad es mejor dejarlas pasar rápido de la vida de uno… así duele menos la cabeza.

Lo peor es aceptar haber perdido… una vez más y esta vez, de la manera más absurda.

Y ya no se si lo que hablo es coherente con lo que escribo… ni siquiera se si lo que escribo vale la pena. ¿Para qué? ¿Para quién? “dejad que los grises vengan a mi” ¡no importa igual!

Así que ya no se qué pensar.

2 thoughts on “Penas cíclicas…

  1. “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.” (El Dinosaurio, Augusto Monterroso)

    Parecemos morir, mientras que vemos pasar la vida. Parecemos morir, mientras que esperamos ver el siguiente día soleado. Parecemos morir, pero siempre terminamos sonriendo y avergonzados a pesar de que todo tiempo pasado haya sido mejor.

    Las penas no son cíclicas, aunque pueden parecer clinicas. Se parecen unas a otras. Vienen en momentos distintos de la vida y cada una nos enseña cómo debemos salir de la miseria. Las penas como la materia,son reacciones químicas, no se crean ni se destruyen, solo se transforman.

    Aunque no lo creas niña, el dinosaurio puede estar ahí. Depronto no quieres mirar, o te espanta su fuego: con el que quizá no quiere hacerte daño.

    Te recomiendo que mandes uno de tus escritos al Concurso Nacional de Cuento , de RCN. He visto algunos y de verdad que tienes mucha clase en tus escritos.

    Buen día y sonríe: Tu blog muestra que tienes mil motivos para sonreír y muy pocos para estar “en pena”.

    Jose David

  2. No hay que ser feliz con “algo” o con “alguien” hay que simplemente ser feliz, creo yo que la felicidad no se encuentra pues nace contigo, esta ahi, y una vez que se destapen tus ojitos y la veas lo demás vendrá solo.

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