malucia en los tiempos “de” cólera

Qué mejor, después de un curioso día lleno de caras largas y amargadas que buscan apagar la última lucesita de gusto por el mundo adulto, que ir a ver la magia del cine para tratar de salir de la realidad angustiosa de falsedades laborales.

Y pues a mi si me gustó. A pesar de lo que puedan comentar los sabiondos del cine, a mi si me gustó la película… me enamoró la historia /lo que me va a hacer salir corriendo a buscar el libro/… creo que mi padre tenía razón cuando una noche en la que comentaba sobre nuestro famoso Nobel, él mencionó que la mejor novela de García Marquez no era Cien Años de Soledad, sino El Amor en Los Tiempos Del Cólera.

De Gabo no he leído más que tres libros y no me esperaba una novela de amor así… además, debo confesar que sonreí varias veces durante la película pensando que tengo sendas características de Florentino Ariza… ¡Santo Dios! no precisamente por su extensa vida pasional… sino por la entrega interminable en cada una de sus cartas, en cada escrito, en cada palabra. (Aunque el tal Ariza, al menos en la película, parecía medio aguevado y hasta idiotizado completamente por su afán sobre el amor… no se si me parezca en esto también ¿o si?) En fin… la cosa es que sí me gustó: me gustó ver la Iglesia San Pedro Claver donde estuve también hace poco – esto sí que me hizo sonreír-; me gustó ver imágenes preciosísimas del ancho Río Magdalena; me encantó ver cómo el amor (o al menos la curiosidad por éste) hace que uno escriba y escriba cartas; me encantó imaginar que alguien (o uno) puede tener tal fuerza de voluntad como para esperar tanto tiempo por alguien, de desear por tanto tiempo a alguien (¿o algo?, por ejemplo, ¿la comprobación del amor?)… Finalmente, cuando veía los créditos finales, no pude evitar sonreír nuevamente recordando las cosas que hacen los que entregan el corazón completo… por ejemplo: crear grandes carteles casi infantiles para expresar todo un mensaje adulto, empapelar media ciudad con un mensaje extraño para alguien que solo el corazón conoce, viajar intempestivamente a cualquier lugar montañoso sólo para encontrar una sonrisa… tantas cosas… tantos inventos y tantas sorpresas. Porque solo aquellos que entregan el corazón sin miedo son lo que aman y son los que realmente viven, porque viven con la deliciosa ansiedad de continuar sorprendiendo, inventando, descubriendo, sintiendo al otro. Creo que eso es lo que llaman amor.

…Y ojalá pudiera yo izar la bandera del cólera acá en mi casa y quedarme para siempre suspendida en un tiempo de ensoñación de recuerdos y sonrisas.. 

4 thoughts on “malucia en los tiempos “de” cólera

  1. Buen Cambio, nuevo hermoso cuadro de un ser que dentro de su locura y depresion, rogó con cartas a su hermano y logro pintar las noches mas hermosas.
    Y por “Amor en los tiempos del Colera, el libro es hermoso, y lo lei en una playa… 8 dias para soñar con que el amor eterno exitía, cuando mi corazoncito roto necesitaba ser pegado por partes, para a mar a uno solo, con mi corazon herido… y no a muchos con cada pedacito… la lectura purifica tu imaginacion y puede haceerte volver a creer, a nacer, a morir, a luchar…. como en una pelicula, solo que depende de ti las imagenes que se ven….

  2. Además, se me olvidó comentar que no_se_por_qué me recordó muchísimo el tema de la fidelidad y la lealtad… y me recordó el maravilloso poema que escribiera Guillermo Valencia a su difunta esposa

    A la Memoria de Josefina

    I
    De lo que fue un amor, una dulzura
    sin par, hecha de ensueño y de alegría,
    sólo ha quedado la ceniza fría
    que retiene esta pálida envoltura.

    La orquídea de fantástica hermosura,
    la mariposa en su policromía
    rindieron su fragancia y gallardía
    al hado que fijó mi desventura.

    Sobre el olvido mi recuerdo impera;
    de su sepulcro mi dolor la arranca;
    mi fe la cita, mi pasión la espera,

    y la vuelvo a la luz, con esa franca
    sonrisa matinal de primavera:
    ¡Noble, modesta, cariñosa y blanca!

    II

    Que te amé, sin rival, tú lo supiste
    y lo sabe el Señor; nunca se liga
    la errátil hiedra a la floresta amiga
    como se unió tu ser a mi alma triste.

    En mi memoria tu vivir persiste
    con el dulce rumor de una cantiga,
    y la nostalgia de tu amor mitiga
    mi duelo, que al olvido se resiste.

    Diáfano manantial que no se agota,
    vives en mí, y a mi aridez austera
    tu frescura se mezcla, gota a gota.

    Tú fuiste a mi desierto la palmera,
    a mi piélago amargo, la gaviota,
    ¡y sólo morirás cuando yo muera!

    PD: Y eso que se echó a medio Cauca.

  3. Maga Divina.
    Espero que estés bien…. (Aunque tus post indican lo contrario), no se!!!

    Y estoy de acuerdo contigo respecto al tema de la fidelidad y la lealtad…..mm sin embargo, insisto!!! el problema no es ser infiel…….

    “…desearía llevar conmigo todo lo de aquí, pero ¿cómo hacerlo? Una voz no puede llevarse la lengua y los labios que le dieran un sonido…”

    Un abrazo,

    Sun Wukong

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