El problema de buscar… y encontrar

Es tarde (o temprano, depende quien lo vea) y no tengo sueño. Estoy recostada en mi cama con el portátil en las piernas, como retomando una vieja mala costumbre que creí haber dejado, con el televisor encendido desde el cual salen sonidos de conversaciones nostálgicas entre Ben Affleck y Gwineth Paltrow en una película que no tengo idea como se llama. Tengo abierto un manual de Consolidación de Servidores que debo retomar para mañana en la tarde dar una explicación que no_se_como voy a hacer porque pareciera que un borrador mágico hubiera pasado por mi cabeza que ahora perdió nuevamente el ego técnico y en el afán de repasar correos y correos con informaciones valiosas sobre el tema, encontré -reencontré- mil cosas que no quería leer (mentirosa sí querías… masoquista!) y que me han producido la nostalgia mas asquerosa. ¿Por qué esa desgracia de querer tener las cosas que no se pueden tener? (s u s p i r o  l a r g o  y  p r o f u n d o) Así es la naturaleza humana… pero es necesario tratar de seguir… a veces, cuando uno suelta las cosas al aire, el universo se encarga de darles el curso correcto.

Me duele la espalda… y con este nuevo vicio que me gasto, mi capacidad pulmonar también me duele.

Me siento como en novela de Corin Tellado… aunque honestamente a veces de verdad quisiera un final como esos:

“Dímelo Luisa Maria del Carmen… díme que me extrañas, que has leído mis misivas y que en cada letra que ven tus pupilas recuerdas mis manos, mi voz, mi corazón que es tuyo….”

“Pues es así Pedro Cristobal de la Encarnación, te extraño… y reencontrar tus misivas ha reproducido el eco lejano de tu presencia… son mis manos, mi voz y mi corazón los que son tuyos… oh! como quisiera que mi paloma mensajera Pebl-U6 trajera una nota tuya… una nota de supervivencia… algo que alivianara la opresión que …”

De repente, el lector de esta novela cerró el libro. Cerró los ojos y pensó que “The Real World” lo espera mañana muy a las 8:00 am en una embajada cualquiera. El lector de esta novela es un ser anciano que le gustan las novelas de amor y que cada noche prende su pipa marinera para adelantar (o repasar) el capítulo de alguna. El lector de esta novela, espera mañana que todo salga bien, que pueda abrir los ojos como lo ha hecho desde años y que la respuesta en la embajada sea positiva… para ver si antes de morir puede cumplir su sueño de ir a visitar ese país mágico que siempre ha logrado sacarle una sonrisa de medio lado.

3 thoughts on “El problema de buscar… y encontrar

  1. Hola mi luchis! me habian contado de tu blog pero no habia pasado por acá. Me encantó lo de Corin Tellado… tu siempre con esa habilidad para volver la tragedia un chiste. Besos.

  2. Firtibuyo – aicuL airaM, hace tiempo no te leía , creo que me estaba perdiendo mucho. Esperaré que el universo me ubique nuevamente en el hábito de leerte.

    Después de leer me quedan unas dudas: ¿Qué vicio nuevo tienes?, y… de cuál embajada esperabas respuesta?

    Cuidate y sigue entreteniéndome con tus escritos.

    Chau.

    Carurosu.

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