Remembrando cagadas

“Sólo es capaz de realizar los sueños aquel que, cuando llega la hora, sabe estar despierto”
León Daudí.

Hoy el almuerzo tenía un sabor raro. Como a arena. Hoy hizo falta algo a la hora del almuerzo. Sin embargo, el cafecito fue un lujo (Dios jamás permita que me falte el café después del almuerzo, ni antes, ni durante, ni nunca… oh! poderosa C8H10N4O2 que no faltes nunca!) porque permitió liberar historias de esas que salen del cuarto de atrás de la memoria, esas embarradas que hoy sacan sonrisas varias. Gracias Jose :) por hacerme recordar mi infancia medio loca.

El cuento se remonta entonces al primer día escolar de mi segundo grado de básica primaria. Hacía frío, como la mayoría de las mañanas en Popayán por allá por el 88. Ahora no, claro! el calentamiento global también ha tocado mi terruño. Bueno, no nos desviemos. Era el primer día y la profesora era , jamás me olvidaré, la directora de curso de grado segundo de básica primaria, la señor(ita?) Luz Marina. Una doña gorda que además se jactaba de ser licenciada en educación física… pero por favooooor!!! semejante jabalí!!! y dizque enseñando educación física!!! Shamú era una sílfide al lado de esta mujer. En fín, era el primer día de mi segundo año en básica primaria, y la profesora Luz Marina nos invitó a salir al frente (al tablero), a que compartiéramos nuestros gustos y aficiones con nuestras demás compañeritas. Yo salí (en contra de mi voluntad, por supuesto) nunca he sido de las personas que se toman la palabra por sí solas… si puedo hablar bastante cháchara, pero requiero siempre de una empujadita. Bueno yo salí al frente y como de compartir gustos y aficiones se trataba, ante tan respetado público no tuve otra opción que decir “yo canto”. Y sin más, me “eché” la famosísima, filosófica y profunda “Hija de Nadie” de Yolanda del Rio, tal cual como si hubiera salido a cantar en un bar de mala muerte de por allá de la Esmeralda (los de Popayán serán los únicos que entiendan esta expresión). Ante mi sorpresa, no fue un éxito como lo había imaginado 5 minutos antes cuando la empecé a cantar. La cara de mi profesora reflejaba no solamente asombro, si no también estupefacción, incredulidad y miedo.

Finalmente, mi acto concluyó con una interrupción cruel en la estrofa:

“son culpables los padres mas crueeeeeles
que jamas merecieron ser hombres
van por ahí engañando mujeres
y negando a sus hijos el nombre
yo no entiendo porque no se mueren
antes que hagan maldad y traicioneeeees”

Y mi vida artística en el mundo de las rancheras finalizó tan rápido como empezó, cuando me mandaron a sentar a mi pupitre. Como siempre he sido más alta que el promedio, mi puesto era en la parte de atrás del salón… el recorrido sublime desde mi escenario de tablero verde hasta mi trono real, fue extramadamente largo especialmente por la cantidad de ojitos que me escudriñaban aterrados.

:) Por fortuna mi vida musical en el colegio no fue castrada como se veía venir. Por supuesto, una vez mi mamá explicara en coordinación a la madre superiora, que este tipo de música se escuchaba normalmente en mi casa, pero sin discriminación alguna por otras grandes joyas musicales como Richard Clayderman o Beethoven.

4 thoughts on “Remembrando cagadas

  1. y la cagada fue…¿cual?

    Supongo que la de meterte a un colegio de mojas castradoras de talentos y pensamiento!

    (aunque como aclaras, al final no fue así)

    Eso sí, tuvo que ser muy impactante para que te acuerdes todavía!

  2. Querido Pattoncito, creo que todavía no has imaginado lo impactante que ha de ser para un colegio sumamente católico y moralista que una niña de 7 años se cantara semejante joya de cantina.

    Aunque que buena que es esa canción!

  3. jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaj
    jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja
    Me hubiera gustado muchisimo estar en ese salon de clases. Seria un recuerdo muy grato la cara de la monja mientras entonabas a grito herido “hija de nadie”. Solo que seria muy bizarro que yo tuviera ese recuerdo, ya que no me ubico en un colegio de monjas.

  4. Obviamente la imagen de tu recuerdo para mi es más que clara por tener aún en la memoria la imagen del salón, los pupitres la cara de Luz Marina y uno que otro rostro de tus compañeras de esa época. Sin duda alguna la letra era un poco fuerte teniendo en cuenta el lugar donde fue cantada, pero a que fue un buen recuerdo? Tienes suerte que tu tono de voz nos traspasara las paredes, sino habira llegado a mi salón y tendrías un testigo auditivo cercano!!!! ja ja ja

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