De las consecuencias de ser cronopio

El día sábado a eso del medio día, me dió por la obligación esa rara de ir a pagar deudas. Para tal fin escogí la facilidad de Unicentro que reune, gracias a Dios, la mayor cantidad de entidades financieras en un mismo sitio. Como me hallaba solita, decidí llevar un buen amigo libro por acompañante y si, efectivamente, uno perteneciente a la gran lista larga que tengo pendiente…. es hora de hacer que mengüe (aunque debo sumar uno más: Cartas a Théo, de Vincent Van Gogh). Desde que me subí al taxi retomé lectura a los Cuentos de Cronopios y de Famas, de Julio Cortázar, puesto que solo había avanzado las Instrucciones (que realmente prueban la locura de este hombre… y la de sus lectores por supuesto). Empecé la parte de Somos una Familia Rara recomendada mucho por alguien que creo que pertenece a esa familia. Cuando llegué a las filas del banco que mas parecían un rosquerío de culebras porque el hacinamiento no dejaba ver el orden lineal que deberían tener “normalmente”, me dispuse a continuar la lectura y dejé a mis pies la noble labor de avanzar cuando la figura de carnes anchas que estaba delante mío lo hiciera también. Bueno, el cuento es que esto “rara vez” me ha pasado, pero me concentré tanto en ese cuento loco que no se cuantos minutos habrán pasado cuando comencé a reirme a carcajadas en un estado de completo olvido de donde estaba. Carcajadas que rebotaron en el silencio sepulcral que acompaña las filas de los cajeros en los bancos y que solo se ve interrumpido cuando algún infeliz se quiere meter en la fila. Simultaneamente a la carcajada, mi mano acompañó la situación con un palmadón en el hombro de la humanidad que tenía en frente quien inmediatamente voltió a mirar con terror y aseguró a dos manos su bolso. La verdad solo hasta ese momento en el que vi como los ojos azules de la señora me madriaban en silencio, me di cuenta de haber perdido la compostura descaradamente… compostura que recuperé rapidamente haciendome la pendeja y enterrandome dentro de mi libro.

El silencio reinó durante el resto de la fila y mi nuca sentía la cantidad de ojos inquisidores todavía consternados con el suceso pero intrigados por mi lectura. Finalmente me di cuenta que una muchacha volvió todo a la normalidad cuando dijo “ah es que ese libro es muy bueno”.

4 thoughts on “De las consecuencias de ser cronopio

  1. Adentrarse en la lectura es de las experiencias más agradables que hay, espero poder leerme el libro a ver si arranca en mi las mismas carcajadas. Ah!! y ojo a quien le pones la mano mientras lees, ja ja ja.

  2. Pues mi querido Choco, inicialemente me consideraba miti-miti entre cronopio y fama, pero después de esto me considero 70% cronopio 30% fama…. a ver si se mantienen los porcentajes.

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