Unas alas para una niña de ojos verdes

Este post no debería estar publicado hoy, debería publicarse unas semanas más adelante. Sin embargo, es la sensación de querer escribir lo que siento, lo que no me deja callar. Voy a contar una historia de dos niñas con alas de colores a las que la vida las creció sin que ellas se dieran cuenta.

Cuando era pequeña, conocí a una princesa. Tenía resortes negros en el pelo y dos extraños soles de color verde en su carita, tenía también mi mismo tamaño a lo alto y medio a lo ancho. La princesa y yo nos hicimos buenas amigas y solíamos jugar tardes enteras, por lo general, aunque ahora me parece el colmo, jugabamos a ser grandes. Entre los juegos que jugabamos estaba el de casarse. Ella quería un príncipe de pelo en pecho_casi_un_oso, elegante, majestuoso, perfecto, que la llevara a cabalgar… en su caballo blanco (ahora no se en donde cabalgará porque caballo no tiene). Yo quería un caballero que no tuviera un solo pelo, que fuera guerrero, valiente, soñador, aventurero… que me ayudara a escapar de la torre de mis pensamientos realísitcos en la cual me rehusaba hasta hace poco :(, habitar. Bueno pues, ni la una ni la otra tuvo éxito en esa parte.

Ella, hábil con el difícil arte de los colores y las figuras, pintaba continuamente los vestidos pincipezcos que debíamos usar en cada historia que yo, hábil en hablar mierda, contaba durante toda la tarde. Minutos después, con los vestidos mágicos ya puestos en la mente, bailábamos con la música del viejo equipo de sonido de mi casa o con la salsa guapachosa de su no muy moderna grabadora. Mis pies remedaron los de ella por muchos años, hasta que sintieron confianza para hacerlo solitos. Gracias por enseñarme.

Entre los muchos dibujos y vestidos, la princesa y yo nos prometimos, dibujar el vestido perfecto para cada una el día que, el principe o el caballero, tuvieran a bien rescatarnos para siempre. Yo no pinto ni paredes… pero hoy, que estoy adportas de tener que cumplir mi promesa (aunque ella ya no le de tanta importancia y solo se ría al recordarla), siento que debo empezar a tomar papel y un buen lápiz de colo marfil para crear para ella un digno vestido real; un vestido para una princesa que ha crecido junto a mi, en los momentos de risa, de llanto, de reproche a la vida por obligarnos a crecer, a dejarnos, pero eso si! nunca olvidarnos. Un vestido con alas para que vuele más alto, para que, ya que no estoy tan cerca como quisiera, le ayuden a volar sobre las continuas dificultades que el destino nos pone para que volando alto muy alto, las vea pequeñitas y las haga desaparecer.

Hoy, mi querida aleja, mi mejor amiga, mi hermana, la princesa en el espejo… hoy quiero decirte que te extraño, que siento nostalgia de todas nuestras promesas, de nuestras risas, nuestros llantos… de las peleas en las que siempre ganabas aunque yo parecía segura vencedora, de las historias de amor, de las de espantos, de los peinados y las caras frente el espejo, de los sueños que se quedaron atrás.

Pero inicias nuevos sueños, en los cuales seguiré ahí, detrás del espejo, apoyándote y haciendo muecas para hacerte reir cuando sientas que la vida es muy seria o que te queda grande, le cojeremos un poquito a los lados para que te quede buena. Y ese día, el día en que vistas el vestido mágico de color marfil, de alas de hada, de sueños nuevos, ese día estaré ahí contigo novia- princesa de ojos verdes, seguiré escribiendo cuentos para ti y para los principitos que lleguen , y les contaré sobre las dos princesas que jugaban cada tarde, una con resortes negros en el pelo y soles verdes en la cara y otra, con una inmensa capacidad de soñar.

5 thoughts on “Unas alas para una niña de ojos verdes

  1. Que la vida les siga sonriendo a las dos princesas de alas de colores! A la que decidio unir su destino a otra persona y a la que sigue libre como el viento escribiendo relatos magicos que nos transportan a sitios inesperados y placenteros!

  2. Que puedo decir ante este relato… “Que nos estamos poniendo viejas!!!!!!” Mis mas sinceras felicitaciones para Aleja (que obviamente tu haras llegar por mi) y ojala que esos recuerdos de cuentos y princesas que tanto nos hicieron felices de niñas pongan caritas felices en los nuevos principes, principitos, princesitas y demas que lleguen a nuestras vidas y escuchen nuestras historias antes de ir a dormir.

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