Carta hidalga… cabalga, cabalga.

 

Mi muy apreciado caballero roto (1),

 

Hace días que te he estado observando… realmente lo hago desde hace años, mucho, pero últimamente lo he hecho más. ¿¿Será porque presiento no volver a verte??. Esta actividad de observarte me ha mantenido un poco inquieta pues no se a que se deba tanto misterio de andar mirándote. Me he dado cuenta que el cariño que nos tenemos ha trascendido a una figura que no se cómo definir. Estoy segura que tu tampoco sabes como llamarla, pero siento que esta sensación que tengo desde hace días es como si se debiera a un adiós que pronto llegará.

 

Es dificil saber decidir qué es lo correcto. Cuál es una buena decisión y cuál no. He compartido contigo mi vida entera, el final de mi niñez, el comienzo de mi post-adolescencia(2), el final de ella y el comienzo de una extraña madurez bastante inmadura. Te he pasado secretos mágicos que mas de una vez revertiste convirtiéndote a ti mismo en sapo… bueno! todos llevamos un sapo por dentro, no te preocupes, lo que pasa es que mas de una vez me pareció que te gustaba. Por si no te has dado cuenta, a veces te queda una que otra croada por ahí.

 

Hace mucho tiempo no escribía de ti. La verdad es que hubo un tiempo bastante largo en el que sufría al hacerlo. Si lees esto algún día, recordarás con los ojos aguaditos porqué lo digo… muchos años, muchos recuerdos, muchas palabras, muchas críticas, muchas indiferencias, muchas muchas.

 

También hubo sonrisas… todas. Sonreí para ti todos los días durante muchos años. Nadie mas merecía esta sonrisa entonces. Solo tu mi caballero estropeado. ¿Qué será de ti ahora? y … ¿qué será de mi? No es fácil sobrevivir sin tus ojos que tantas veces me vieron desnuda el alma y el cuerpo, que tantas veces me juzgaron severos cualquier comportamiento. Tienes esa facilidad que pocos tienen de mirar con amor y con odio al mismo tiempo. No es fácil saber que tus manos, que tocaron por primera vez una piel que no conocía piel, no volverán a ser abrazadas por las mías… porque conozco de tus decisiones y sé, que tus manos no querrán entre-cruzarse nunca más con éstas que hoy escriben aquí.

 

 

 

Hoy, después de tantos años, aquí sentada despues de verte partir… te extrañé como una niña. Extrañé tus regaños, tus indiferencias, tus desplantes, tu frío. Devuelveme mis eternas razones para no amarte… razones que hoy aqui sentada, parecen haberse burlado de mi escondiéndome los dolores causados bajo los que siempre me he escudado para acusarte.El futuro no se preveé mi adorado caballero, se construye, y tu nunca quisiste construir ninguno de mis sueños, pues para ti no eran mas que irrealidades sin patitas que debía aterrizar a un polo a tierra muy bien estructurado por lo que tú considerabas correcto. Sé que me has pedido perdón mil veces caballero, y el mismo número de veces te lo he concedido. Pero es mi corazón quien no se perdona por haberte amado de la peor manera, por haber sido tu esclava por gusto, por masoquismo absoluto y absurdo… por simple imbecilidad e inexperiencia.

Y tarde vinimos a entender que el amor no era eso.

 

Han pasado tantos años y todavía no te conozco. Ojalá algún día, cuando alguien consiga las llaves de tu corazón, me lo deje ver un ratico. Algunas veces me asomé a escondidas al rincón donde lo tenías olvidado, y terminaba llorando sentada abrazándolo…y llorabamos los dos por ser tan olvidados: tu corazón y yo. Lloramos muchas veces así, una y otra vez, como si fuera aniversario. Yo se que es un corazón bonito, lamento mucho no haber sido la guardiana correcta de esas llaves.

 

La princesa nació por un príncipe verde y sus cuentos de color extraño que hicieron reir y llorar a mas de uno. Pero has sido tu mi recordado caballero, quien le dió el toque melodramático y por algunos momentos, de thriller japonés, a las tan absurdas y muchas veces cursis y reiterativas historias de la princesa.

 

Que será ahora?

(1) hubiera puesto “del roto”, como a la vieja usanza, pero podría prestarse para malas interpretaciones.
(2) solo entonces comprendí que adolescencia viene de adolescer…. y si, duele como un berraco.

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