shhhhhh … gallina!

A ver… como me explico… a veces, el silencio es el mejor tesoro que alguien puede poseer. Por eso, y porque mi nivel de tolerancia varía inversamente proporcional al número de decibeles que recibe mi tímpano, de-tes-to la alaraca, no soporto el ruido humano excesivo, es decir, la gente que parece criada en gallinero y que cacaraquea con pecho inflado sin parar. Es que a veces, muchas veces, es necesaria la palabra calma y pausada (y eso que lo esta diciendo la hija de una santandereana) la palabra de esas que parece andar de puntitas por el canal auditivo y dándole besitos en la trompa a Eustaquio produciendote cosquillitas y logrando una sonrisita de placidez.

 

El silencio… ese amigo que a veces añoro tanto y otras, quisiera mandarlo a dar una vuelta. Aunque debo admitir que siempre le dejaría miguitas de pan en el camino para que sepa volver. (Merlín, porque no dejaste miguitas…).

 

Volviendo al tema del gallinero. Me he dado cuenta que las personas pueden clasificarse según su estilo de cacareo. Un primer grupo se ubica entre las gallinas ponedoras, las cuales disfrutan del silencio hasta que les da por poner huevo. Cuando se produce este hecho, por insignificante que sea el huevito, el escándalo producido por el animal es apabullante y hasta que no se dan por enteradas todas sus vecinas, no cierra el pico tranquila.

 

Un segundo grupo se cataloga como los gallus gallus de aparente noble cuna, estirpe distinguidisima, caca con calificación AAA, parientes de la prima Donna y que no caben en ningún plato, y por ende su exótico cacaraqueo no para hasta que no convencen o matan de aburrimiento a su interlocutor (que por obvias razones no es interlocutor si no simple receptor), obligándolo a escuchar purita mierda hasta la saciedad. Sin embargo como verán, no son más que vulgares y corrientes gallinas del montón.

 

Un tercer grupo no menos importante, es el de las gallinas cluecas. Sí, esas sapas calenturientas que andan metidas en toda parte y en todas partes quieren calentar huevo, así sea ajeno. Este tipo de gallinas despreciables tienen la particularidad de aliarse con nuestro amigo el silencio para cometer fechorías… darse las glorias por el trabajo ajeno y en algunas ocasiones “mejorarlo” a su gusto para darle el toque personal requerido y mostrarlo al público. Es ahí donde por fin cacarean hasta el cansancio dejándo atrás y en el olvido el hecho de que el huevo era de otro.

 

La verdad… he conocido de estos tres tipos de gallinas y tal vez por eso no me gusta el pollo y que sea un motivo más para no comer pollo con forma. Solo recomiendo estar lejos de los gallineros y abrazar el silencio. Y en muchas ocasiones en las que toque departir con personajes como estos, ponerse el disfraz de pato, cerrar el pico y hacerse el in-diferente.

3 thoughts on “shhhhhh … gallina!

  1. Hola patojita… te cuento que escribes del carajo… me gustaría conocerte y que me dieras unas clasesitas para poder hacer algo con mi blog. Por ahora, y como se que te gusta mucho nuestra tierra, te invito a que le eches un vistazo a mi fotoblog (http://albornoz.info/fotoblog), hay algunas foticos de Popa y vínculos a otros sitios en los que hay foticos de nuestro amado Popayán… Se reciben comentarios ;)
    Chaup!

  2. Patojita, muy bueno tu tratado de etologia avicola! De casualidad eres biologa o veterinaria? Ademas, conozco un tipo al que le cae la segunda definicion como anillo al dedo. De pronto hasta un dia te lo presento para tus records. Ja, ja, ja!

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