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el niño: que fue primero, ¿el SI o el NO?
ella: mmm tal vez el NO SE!
el niño: el NO SE no existe!!
ella: claro que existe!!
el niño: mmm No Se…
ella: el No Se era paz y felicidad, y un día se cansó de si mismo por su indecisión. Entonces, cogió un cuchillo y se cortó por la mitad de un solo tajo!!! y quedó el No… y quedó el Se.
De pronto, como el Se era muy positivo, quiso dar marcha atrás, arreglar las diferencias, aclarar las dudas y despejar sospechas… quiso dar marcha atrás y reencontrarse con el No para hacer las paces otra vez. Pero tropezó en el camino y se le tronchó una patica!! y le tocó usar bastón para siempre y quedó un Si. Pero el No era muy negativo y malo, y no le paró bolas nunca más… así quedaron como “seres” opuestos el No y el Si.
Esa es la razón por la que es primero el No Se.
Qué mejor, después de un curioso día lleno de caras largas y amargadas que buscan apagar la última lucesita de gusto por el mundo adulto, que ir a ver la magia del cine para tratar de salir de la realidad angustiosa de falsedades laborales.
Y pues a mi si me gustó. A pesar de lo que puedan comentar los sabiondos del cine, a mi si me gustó la película… me enamoró la historia /lo que me va a hacer salir corriendo a buscar el libro/… creo que mi padre tenía razón cuando una noche en la que comentaba sobre nuestro famoso Nobel, él mencionó que la mejor novela de García Marquez no era Cien Años de Soledad, sino El Amor en Los Tiempos Del Cólera.
De Gabo no he leído más que tres libros y no me esperaba una novela de amor así… además, debo confesar que sonreí varias veces durante la película pensando que tengo sendas características de Florentino Ariza… ¡Santo Dios! no precisamente por su extensa vida pasional… sino por la entrega interminable en cada una de sus cartas, en cada escrito, en cada palabra. (Aunque el tal Ariza, al menos en la película, parecía medio aguevado y hasta idiotizado completamente por su afán sobre el amor… no se si me parezca en esto también ¿o si?) En fin… la cosa es que sí me gustó: me gustó ver la Iglesia San Pedro Claver donde estuve también hace poco - esto sí que me hizo sonreír-; me gustó ver imágenes preciosísimas del ancho Río Magdalena; me encantó ver cómo el amor (o al menos la curiosidad por éste) hace que uno escriba y escriba cartas; me encantó imaginar que alguien (o uno) puede tener tal fuerza de voluntad como para esperar tanto tiempo por alguien, de desear por tanto tiempo a alguien (¿o algo?, por ejemplo, ¿la comprobación del amor?)… Finalmente, cuando veía los créditos finales, no pude evitar sonreír nuevamente recordando las cosas que hacen los que entregan el corazón completo… por ejemplo: crear grandes carteles casi infantiles para expresar todo un mensaje adulto, empapelar media ciudad con un mensaje extraño para alguien que solo el corazón conoce, viajar intempestivamente a cualquier lugar montañoso sólo para encontrar una sonrisa… tantas cosas… tantos inventos y tantas sorpresas. Porque solo aquellos que entregan el corazón sin miedo son lo que aman y son los que realmente viven, porque viven con la deliciosa ansiedad de continuar sorprendiendo, inventando, descubriendo, sintiendo al otro. Creo que eso es lo que llaman amor.
…Y ojalá pudiera yo izar la bandera del cólera acá en mi casa y quedarme para siempre suspendida en un tiempo de ensoñación de recuerdos y sonrisas..
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Es tarde (o temprano, depende quien lo vea) y no tengo sueño. Estoy recostada en mi cama con el portátil en las piernas, como retomando una vieja mala costumbre que creí haber dejado, con el televisor encendido desde el cual salen sonidos de conversaciones nostálgicas entre Ben Affleck y Gwineth Paltrow en una película que no tengo idea como se llama. Tengo abierto un manual de Consolidación de Servidores que debo retomar para mañana en la tarde dar una explicación que no_se_como voy a hacer porque pareciera que un borrador mágico hubiera pasado por mi cabeza que ahora perdió nuevamente el ego técnico y en el afán de repasar correos y correos con informaciones valiosas sobre el tema, encontré -reencontré- mil cosas que no quería leer (mentirosa sí querías… masoquista!) y que me han producido la nostalgia mas asquerosa. ¿Por qué esa desgracia de querer tener las cosas que no se pueden tener? (s u s p i r o l a r g o y p r o f u n d o) Así es la naturaleza humana… pero es necesario tratar de seguir… a veces, cuando uno suelta las cosas al aire, el universo se encarga de darles el curso correcto.
Me duele la espalda… y con este nuevo vicio que me gasto, mi capacidad pulmonar también me duele.
Me siento como en novela de Corin Tellado… aunque honestamente a veces de verdad quisiera un final como esos:
“Dímelo Luisa Maria del Carmen… díme que me extrañas, que has leído mis misivas y que en cada letra que ven tus pupilas recuerdas mis manos, mi voz, mi corazón que es tuyo….”
“Pues es así Pedro Cristobal de la Encarnación, te extraño… y reencontrar tus misivas ha reproducido el eco lejano de tu presencia… son mis manos, mi voz y mi corazón los que son tuyos… oh! como quisiera que mi paloma mensajera Pebl-U6 trajera una nota tuya… una nota de supervivencia… algo que alivianara la opresión que …”
De repente, el lector de esta novela cerró el libro. Cerró los ojos y pensó que “The Real World” lo espera mañana muy a las 8:00 am en una embajada cualquiera. El lector de esta novela es un ser anciano que le gustan las novelas de amor y que cada noche prende su pipa marinera para adelantar (o repasar) el capítulo de alguna. El lector de esta novela, espera mañana que todo salga bien, que pueda abrir los ojos como lo ha hecho desde años y que la respuesta en la embajada sea positiva… para ver si antes de morir puede cumplir su sueño de ir a visitar ese país mágico que siempre ha logrado sacarle una sonrisa de medio lado.


