BoSquEjanDomE


Lo bonito de los “puzzles”
Mayo 31, 2007, 10:35 am
Archivado en: Expresario

Anoche, recostada boca acabajo en el tapete de la sala de mi mini-casa recordé lo bonito de los rompecabezas. Se destapó con sumo cuidado la bolsita en la cual permanecían caoticamente abrazadas 500 fichitas que guardan en conjunto un linda imagen de la torre Eiffel. Semanas atrás la escogencia de la imagen fue motivo de dolor de cintura y de piernas mientras mi hermano repetía con desesperación: “ay escogé de una vez”. Entre imagenes de gatos, pinturas famosas y flores, ganó la foto (extrañamente setentera) de la torre Eiffel. Quienes me conocen sabrán que escogí la correcta.

Anoche entonces empezó la emocionante labor de poner todas las fichitas boca-arriba y empezar su organización por colores. Perdí dos puntos más de visión porque la bombilla de la sala alumbra terriblemente mal (tengo que comprar una de 200wtts al menos). Hay manos con más habilidad que las mías para estas artes; como las de mi hermano cuando tenía como 5 años y me ganó armando uno de 150 piezas. Hay otras manos con más habilidad para buscar y ubicar fichitas.

En fin, aunque no llevo armada ni la 3era parte, ya lo vital tiene cara: la torre. Pero insisto que es útil la ayuda de otras manos para al menos discutir sobre patarribiar o no una fichita. Cambiando de tema, anoche decidí alejarme de cualquier instrumento electrónico (menos el microondas) entiendase televisor o computador y retomé el buen habito de la lectura nocturna :D Empecé por fin las cartas de Van Gogh a su hermano Theo y hay que ver de las cosas que se entera uno en esa chismografía por correspondencia. Debo admitir que empecé a deprimirme con la vida de este hombre, pero la manera como veía el mundo realmente era hermosa en muchos aspectos. De ahí la luz de sus obras.

Por lo pronto, será repartir las 24 horas del día un poco mejor para poder cumplir con obligaciones propias e impuestas y para poder seguir con mi lista de lectura y armando mi querido rompecabezas. Insisto, la ayuda es vital.



Recordando mi PROM
Mayo 13, 2007, 10:12 am
Archivado en: Expresario

Gracias Tatan por este video!! :) porque los mejores años son los del colegio.

Un abrazo a todos mi pequeños, ahora grandes, compañeros del colegio que siempre llevo en mi corazón. A los que aún caminan sobre esta tierra y a los que ya partieron a un mundo mejor.



De las consecuencias de ser cronopio
Mayo 8, 2007, 6:25 pm
Archivado en: Literario, Personario

El día sábado a eso del medio día, me dió por la obligación esa rara de ir a pagar deudas. Para tal fin escogí la facilidad de Unicentro que reune, gracias a Dios, la mayor cantidad de entidades financieras en un mismo sitio. Como me hallaba solita, decidí llevar un buen amigo libro por acompañante y si, efectivamente, uno perteneciente a la gran lista larga que tengo pendiente…. es hora de hacer que mengüe (aunque debo sumar uno más: Cartas a Théo, de Vincent Van Gogh). Desde que me subí al taxi retomé lectura a los Cuentos de Cronopios y de Famas, de Julio Cortázar, puesto que solo había avanzado las Instrucciones (que realmente prueban la locura de este hombre… y la de sus lectores por supuesto). Empecé la parte de Somos una Familia Rara recomendada mucho por alguien que creo que pertenece a esa familia. Cuando llegué a las filas del banco que mas parecían un rosquerío de culebras porque el hacinamiento no dejaba ver el orden lineal que deberían tener “normalmente”, me dispuse a continuar la lectura y dejé a mis pies la noble labor de avanzar cuando la figura de carnes anchas que estaba delante mío lo hiciera también. Bueno, el cuento es que esto “rara vez” me ha pasado, pero me concentré tanto en ese cuento loco que no se cuantos minutos habrán pasado cuando comencé a reirme a carcajadas en un estado de completo olvido de donde estaba. Carcajadas que rebotaron en el silencio sepulcral que acompaña las filas de los cajeros en los bancos y que solo se ve interrumpido cuando algún infeliz se quiere meter en la fila. Simultaneamente a la carcajada, mi mano acompañó la situación con un palmadón en el hombro de la humanidad que tenía en frente quien inmediatamente voltió a mirar con terror y aseguró a dos manos su bolso. La verdad solo hasta ese momento en el que vi como los ojos azules de la señora me madriaban en silencio, me di cuenta de haber perdido la compostura descaradamente… compostura que recuperé rapidamente haciendome la pendeja y enterrandome dentro de mi libro.

El silencio reinó durante el resto de la fila y mi nuca sentía la cantidad de ojos inquisidores todavía consternados con el suceso pero intrigados por mi lectura. Finalmente me di cuenta que una muchacha volvió todo a la normalidad cuando dijo “ah es que ese libro es muy bueno”.