psico…sis

Julio 1, 2008

El dolorcito de estómago que tengo en este instante no se quita con aguita aromática. Hoy, tras una prueba “psicológica” enterado me he, que dizque tengo problemas de dinamísmo y de practicidad!!! y es extraño, pues mucha gente me dice que me paso de acelerada y que haga las cosas con más calma. Otras me dicen -casi con rabia- que soy demasiado práctica incluso, hasta en lo que no debería. No entiendo :S

Si si si, ya se que yo para multiplicar y dividir no soy precisamente una calculadora de Texas Instruments, mas bien me identifíco más con el ábaco… con el ábaco de una persona mochita… con el ábaco de una persona mochita y ciega… :S … pero de ahí a tener “falta de dinamísmo”?? jajajajaja no creo.

Me gustaría inventarme un método de calificación para pruebas psicológicas. Yo por ejemplo, pondría a los candidatos a contar una historia. Se da el tema de la historia y listo. Los candidatos deberán crear su propio personaje, ¿quien sería dentro de la historia? ¿por qué? la historia debe ser desarrollada entre todos los candidatos, porque deben trabajar en equipo. Soy gran fan de la mesa redonda del Rey Arturo (yo por ejemplo siento que podría ser Arturo o Lancelot… no propiamente Gwinevere). Claro que para eso creo que estudiaron los psicólogos ¿no? que voy a saber yo -oh! pobre mortal- de las sapiencias metodológicas de pruebas psicotécnicas sobre las cuales hay profesionales que las masticaron durante más de 5 años y saben muy bien y sin la menor duda lo que significan.

Honestamente a veces se siente que en los resultados de esas pruebas le están leyendo a uno el tarot o el horoscopo, más que definiendole las habilidades y aptitudes a uno.

Tengo una piedra salvaje con el tema de la nueva “norma” que prohíbe la compra en los semáforos por parte de los conductores. ¿Cómo es posible que se anden inventando normas estúpidas como ésta con tal de aparecer en los medios, darse publicidad y crear polémica irracionalmente? ¿Por qué no más bien se dan cuenta que es un problema social acerca del crecimiento de estos trabajos informales? porque eso si, para contarlos como “trabajador independiente” en el censo si no tienen problema, evitando mostrar el creciente numero real de personas desempleadas que ocupan oficios informales como estos. ¿Por qué no le ponen a la norma el objeto de “exterminio de vendedores ambulantes en los semáforos”. Esto me acuerda al extraño origen de la palabra bancarrota que nació en la antigua Roma cuando, sobre el Ponte Vecchio, cuando la “policia” les quebraba las bancas sobre las cuales los comerciantes tenían extendida su mercancía dejándoles en la miseria. También hay variaciones al respecto.

Pero volviendo al tema cruel de la quebrada de banca que piensan a hacer a los comerciantes de los semáforos con esta norma ridícula para el nuevo código de tránsito (pufff nada tiene que ver con el tránsito por Dios!!, que dizque por el tema de la “movilidad”), es increíble que en lugar de llenar este país de más normas (que realmente sobran, somos de los países con mayor número de normas en el mundo!!!) no se piense en las necesidades sociales que día a día son más y más notorias. Yo no soy de izquierda ni mucho menos, pero no se necesita ser de ningún color político ni de ninguna tendencia para darse cuenta de la injustica social tapadita con boñiga que hoy tiene por título “la movilidad”. Mañana quien sabe cómo se llamará.

Ayer me reí como loca viendo a Kung-fu Panda… me divertí como si tuviera 5 años :) Además, lo que más me encanta de esas películas con cara de infantiles pero que realmente están hechas para adultos (claro, porque son hechas por adultos, las películas para niños las deberían hacer los niños) es que te dan esos mensajes no_tan_ocultos sobre la vida que debes vivir.

Aquí par mensajes sabios del Kung-fu

- Los accidentes no existen

- El destino se encuentra siempre en el camino que tomamos para evitarlo

- No hay un ingrediente secreto para el éxito, solo se necesita creer.

- Para que algo ocurra, solo necesitas creer que realmente está ocurriendo.

- No hay malas o buenas noticias, simplemente son noticias.

- El pasado ya pasó, el futuro no se sabe, solo tenemos el hoy que es un regalo y por eso se llama presente.

- No hay que pre-ocuparse… hay que ocuparse del hoy.

Que tengamos todo un día sabio y lleno de paz (y también lleno de buenos recuerdos en especial de esas cosas simples que nos hacen sonreír… esas son el secreto de la felicidad).

Una maga kung-fu… (estoy pensando seriamente en ser la maestra tigresa ;)

De la infancia de Luisa Maria se habla muy poco. Ella está sentada un día, en el piso, sobre sus piernas dobladas, con la cabeza gacha y los ojos llenos de lágrimas, recordando una escena gemela sucedida años atrás. Allí, sobre la alfombrilla, con las piernas dobladas y su cuerpo descargado hacia sus rodillas. Allí, con los ojitos llenos de lágrimas que hacían ver las manos temblorosas, manos de 7 años que sostenían sobre el regazo de un delantal infantil, los restos de una triste bailarina de ballet de porcelana.

Brazos, piernas, torso, cabeza, tutú… todo por mil partes sobre la alfombrilla y reunidos posteriormente por una tristeza de 7 años de edad, sobre un delantal infantil que tenía bordado un nombre muy largo en el bolsillito derecho. ¿Qué hace uno en esos casos? ¿Por qué no existe un botón mágico de echar marcha atrás? ¿porque aunque uno trate de reunir los pedacitos, siempre queda faltando alguna partecita? ¿por qué la bailarina ya no será nunca igual? … la bailarina y yo sabíamos que ninguna podría ser la misma otra vez. Ese darse cuenta de que lo inevitable no se puede evitar -obviamente como lo asegura la lingüística- de que por más que uno trate, jamás las cosas remendadas son apreciadas igual.

- Yo si las valoro - pienso.

- Yo también- susurró la princesa.

Aunque ambas saben que no es suficiente lo que piensen. Porque por lo general, el dueño de la porcelana no lo va a pensar así.

Los niños y los gatos se parecen. Les gusta jugar por ahí y hacen cosas sin pensar. Ambos pueden ser torpes y quebrar cosas mágicas llenas de extraño valor para la gente grande, pero ellos no piensan que estén haciendo daño, porque para ellos, para los niños y los gatos, las cosas mágicas llenas de extraño valor son inquebrantables. Esas cosas habitan en el corazón y en las sonrisas de medio lado.

- Lo lamento - dijo.

- Yo también lo lamento - dijo el gato.

Y ambos corrieron a buscar algo con qué reparar el reguero de la figurita de barro. Pero por supuesto, jamás volverá a ser igual. Así como tampoco volverá a hacer igual el verdadero Quijote dueño de la figurita.

Penas cíclicas…

Junio 9, 2008

No puedo creer lo patético que puede ser el ciclo de penas que me empeño en vivir. Haciendo aseo en mi disco duro, encontré en mi carpeta personal que el 10 de Octubre del año pasado escribí lo siguiente por ahí en cualquier vulgar hojita de Word:

Había prometido que la tristeza no iba a gobernar mi alma nunca más. Sin embargo, hoy ha dado un golpe de estado a mi corazón y se ha tomado el poder completamente. Me gusta darme cuenta que aún quedan rastros de inocencia dentro de mí, que aún creo a conciencia en los finales felices así cada día que pase todo me grite lo contrario… aunque también me doy cuenta y me da tristeza, que mi extraño corazón no encuentra felicidad con nada ni con nadie. Me miento a mi misma. Si encuentra la felicidad, pero es que la felicidad son instantes… y ya. Lo que duele es aceptar haber perdido, aceptar que no soy capaz de mantener estable la felicidad, no en extremos, si no planita, como una corriente de viento estable. No soy capaz de ser lo suficiente, como para que un corazón que me hace feliz sea feliz con el mío… no soy capaz de conformarme con lo que puedan darme (con lo que tal vez merezco) si no que soy ilusa y pretendo un poquito más, por ejemplo, pretendo que me quieran un tris.

Me duele el cuerpo y lo que seguramente es el alma… repartida por cada rincón de esta pobre y usada maga… de esta obtusa y estúpida princesa. No quiero tener corazón… no quiero. No quiero sentir nada, no quiero respirar así hondo como suspirando, como doliendo el pecho de tanta miseria que yo misma he creado para mi. Seguramente lo mejor es lo más doloroso. Las vainas que uno no entiende con claridad es mejor dejarlas pasar rápido de la vida de uno… así duele menos la cabeza.

Lo peor es aceptar haber perdido… una vez más y esta vez, de la manera más absurda.

Y ya no se si lo que hablo es coherente con lo que escribo… ni siquiera se si lo que escribo vale la pena. ¿Para qué? ¿Para quién? “dejad que los grises vengan a mi” ¡no importa igual!

Así que ya no se qué pensar.